La reacción chilena anda inquieta por estos días. Una fuerza poderosamente telúrica, que hasta ahora no han podido contrarrestar, recorre las calles de las mayores ciudades de Chile, fundamentalmente de Santiago y Valparaíso. La singular explosión energética que aterroriza a los herederos de Pinochet, vive la etapa más pletórica de su prometedora vida. Es una joven mujer de belleza singular, que por si fuera poco proclama orgullosa su membresía en la Unión de Juventudes Comunistas de Chile.
Con su cara de ángel y solo 23 años, se está convirtiendo día a día, en una líder de inmenso arraigo entre las masas estudiantiles, y el pueblo todo de la patria de Bernardo O’Higgins. Responde al nombre de Camila Vallejo y es Presidenta dela Federaciónde Estudiantes dela Universidadde Chile (FECh). La joven graduada de Geografía rompe con algunos de los esquemas ideológicos que las élites de poder latinoamericanas, y sobre todo sus poderosos medios de desinformación tratan de imponer, a fuerza de propalar paradigmas importados fundamentalmente del imperio norteamericano.
El primero de ellos es que los líderes revolucionarios de estos días, siempre serán generalmente personas con un considerable número de años sobre sus costillas, que rumian dolorosamente la derrota ideológica que constituyó la caída del campo socialista europeo, y se aferran a sus arcaicas ideas. Que en un país como Chile, donde el imperialismo implantó una dictadura de las más sangrientas de Latinoamérica, y al cual durante muchos años le convirtieran en la punta de lanza de la implantación del modelo neoliberal en nuestras tierras, surja una líder comunista de solo 23 años, hábil oradora, con una imagen de alto poder mediático, de impacto nacional, y evidente proyección fuera de las fronteras chilenas, los debe tener más que desconcertados.












