Cuenta la historia que Penélope, esposa del Odiseo, tejió durante veinte años un sudario, elaborando el tejido durante el día y deshaciendo el trabajo durante la noche para de esa forma alejar a sus pretendientes a los que había prometido que se casaría con uno de ellos cuando terminara su obra. De esa forma pudo esperar durante dos décadas la llegada de Odiseo.
En el deporte cubano sucede algo parecido, pues nuestros entrenadores dedican su vida al entrenamiento de equipos deportivos y en muchos casos deben empezar desde el inicio cada año cual Penélopes modernos. Los motivos son varios. En algunas provincias vemos como los atletas que son estrellas en su paso por las categorías juveniles luego se incorporan a las filas de los equipos de primera categoría sin embargo en Matanzas por ejemplo esto no sucede así y muchos de ellos prefieren ir a trabajar en el turismo o estudiar una carrera universitaria que aunque alejada del deporte, ofrece mayores expectativas desde el punto de vista económico.
La causa fundamental sin embargo es el abandono del país de nuestros principales atletas para integrarse al deporte profesional. No quiero detenerme aquí en los que se van y no triunfan, esa no es la cuestión, sino actualizar el modelo deportivo cubano que tantas glorias le ha dado al país.
Es indudable que el desarrollo deportivo cubano es un logro dela Revolución pues basta con tener el talento para que ser captado por una de nuestras escuelas de iniciación deportiva, pero es que el acceso a las escuelas de arte y música también son un logro de nuestro sistema y sin embargo el tratamiento es totalmente diferente.
Es normal ver en nuestros programas de mayor Ratting en la televisión, 23 y M por ejemplo, como entrevistan a actores, actrices, músicos o a artistas plásticos y que nos cuenten de su reciente gira de 3 meses por Europa o de que está en Cuba de Vacaciones pues está contratado por tres o cuatro años en otro país. Por aparecer en estos espacios y por su obra estos son los cubanos, llenos de cadenas de oro y vestidos con “ropa de afuera” que sirven de referencia para nuestros jóvenes.












