Por: Harold Cárdenas Lema
No puedo comentar mucho sobre una reunión a la que no asistí ni tengo mucha información al respecto precisamente por no pertenecer al Partido, aunque lo allí discutido no incumbe solo a sus militantes, sino al pueblo en general. Puedo decir las muchas expectativas que tengo con ella, puedo comentar mi optimismo con el rumbo que toma el país y puedo expresar mi recelo con el hecho de ver a muchas personas dogmáticas, apropiarse del discurso del cambio de mentalidad, o que difícilmente aquellos que fueron formados bajos los cánones del fracasado Socialismo del siglo XX, puedan crear el modelo verdaderamente socialista que necesita el país y nos merecemos los cubanos.
Me hubiera gustado ver las sesiones de trabajo, escuchar de primera mano a las personas que representan al pueblo cubano dar sus opiniones sobre cómo mejorar el funcionamiento y la mentalidad de un partido que al igual que la nación, necesita actualizarse. Pero no me extraña que no haya podido observar la Conferencia íntegramente, cuando ya estoy resignado a que me represente una Asamblea Nacional de la que sólo puedo observar “momentos”, cuidadosamente seleccionados por alguna persona que aparentemente sabe qué puedo saber y qué no, cuando pasan estas cosas de repente no me siento en el país más culto del mundo, ni siento que se confíe en la formación que se me ha dado, quizás el presupuesto de la Universidad para Todos sea demasiado alto o inútil. Sigue leyendo












